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México nos necesita



En 1930, de acuerdo con estadísticas disponibles de esa fecha, la esperanza de vida al nacer era aproximadamente de 34 años; en 1980 se estableció, por primera vez en México, un promedio de 70 años de esperanza de vida, más del doble que cinco décadas atrás. En el año 2020, pese a todas las pandemias, esa esperanza de vida se ubicó en 75 años.


Cuando, al celebrarse un matrimonio, los contrayentes de veintitantos años o menos, declaran que se amarán por siempre, algunos califican la afirmación como temeraria, pues consideran que, con el paso del tiempo, las personas cambian de carácter, tienen nuevas experiencias y capacidades, conocen nuevas personas y lugares y algunos consideran muy difícil, aunque no imposible, que una pareja pueda adaptarse armónicamente a lo largo de más de 55 años de vida.


Además, algunas parejas contraen matrimonio muy jóvenes y llegan a tener hijos a los 18 años y posteriormente, en las siguientes dos décadas, son comunes las separaciones y la formación de nuevas parejas y nuevas familias. Se dan casos de parejas con varias separaciones y una de las mayores dificultades es la atención de los hijos; algunas parejas se los disputan y otras simplemente los dejan en manos de trabajadoras domésticas y conviven muy poco con ellos.


La distribución de los ingresos en una separación es otra de las mayores dificultades; aun cuando la madre trabaje, se considera que el padre deberá contribuir con recursos para el sostenimiento de su hijo o hijos. Si la madre no percibe ingresos y el padre no cumple, esto es una tragedia y en ocasiones las madres, en su desesperación, acuden a la casa de sus padres, a quienes también les complican la vida.


La separación de los padres tiene múltiples consecuencias, tanto en el ámbito privado como en el público; en el privado, los hijos son quienes más lo resienten, ya que tienen que adaptarse a la presencia de nuevas personas que fungen como papá o mamá y a la convivencia, no carente de dificultades, de los “nuevos hermanos” que no siempre se sienten como tales.


Las familias son los elementos que existen para la integración de los pueblos y ciudades. Los pueblos que más avanzan y tienen mejor calidad de vida son aquellos que están formados por familias sólidas, unidas y que comparten principios y propósitos comunes. La familia es el núcleo donde nacen, crecen y se desarrollan las personas desde su nacimiento hasta llegar a su plenitud, razón por la cual las familias deberán permanecer unidas toda su vida.


Los Gobiernos tienen a su cargo establecer en sus dominios los recursos necesarios para el desarrollo integral de las familias; deberán crear las condiciones para que las parejas logren permanecer siempre unidas y contar con el empleo que les permita tener a sus hijos, verlos crecer con salud y disponer de los medios para educarlos.


Además de crear las condiciones para el desarrollo integral de las familias, se requiere que los gobernantes estén en contacto con el pueblo, le den a conocer sus programas para que logren su apoyo y cooperación; hombres y mujeres son capaces de actuar como ciudadanos plenos y ciudadanas plenas cuando los gobiernos los toman en cuenta.


Hoy México tiene una gran riqueza: cuenta no sólo con la fuerza y el apoyo de los hombres, sino que también cuenta con las mujeres. Desde la cultura Maya las mujeres participaron en cada ámbito de la sociedad, de la política, de la religión, de la economía y hasta de la guerra; hoy también contamos con todas para lograr las metas que el País tiene que alcanzar.


Para reflexionar:


¿De qué manera enriqueces tú a nuestro México?

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