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EL ARTE DE SER FELIZ



Todo el mundo quiere ser feliz, pero nadie puede afirmar que ya es feliz completamente y para siempre. ¿Cómo alcanzaremos una felicidad duradera?


Daniel Goleman[1] demostró que la inteligencia superior no es garantía de felicidad. Nos mostró cómo las personas con IQ excepcional tienen más problemas de socialización que el resto de la gente. Marilyn Monroe y muchos artistas más nos han mostrado que ni la belleza, ni la fama, ni el dinero garantizan por sí mismos la felicidad. La vida de Pablo Escobar, Hitler y muchos otros tiranos desmienten el mito de que el poder te hace más feliz que el humilde campesino que siembra, riega y recoge el fruto de la tierra. Evidentemente, la felicidad tiene que ver más con la tranquilidad, la plenitud, la ética, la virtud, la bondad, la realización, el sentido de la vida, la paz y el equilibrio.


Somos seres bio-psico-sociales-espirituales. Todo parece indicar que la felicidad se empieza a construir sobre mínimos de bienestar biológico, psicológico, social y espiritual. Sería una grosería hablar de felicidad y realización a un padre de familia que no tiene para darle de comer a sus hijos, ni ropa suficiente, ni techo, ni para ofrecerles atención médica.


Ben-Shahar, el experto de Harvard cuyas clases sobre la felicidad se llenan con 700 alumnos o más, nos dice que se puede pensar en construir la felicidad personal solo a partir de que tengamos cubiertas las necesidades básicas de comida, techo, vestido, seguridad, salud. Y, esto es lo más interesante, que una vez satisfechas esas necesidades básicas, tener más dinero no hace la diferencia de felicidad entre personas.


Entonces, después de tener satisfechas las necesidades básicas, ¿qué es lo importante? ¿Qué hace la diferencia entre una mujer desilusionada y una feliz? Los expertos apuntan, siguiendo a Aristóteles, que la diferencia la hace el gozar de los placeres espirituales como la belleza, el bien, la virtud (vinculada al equilibro), el sentido de vida, la amistad, la paz interior, la riqueza de la vida espiritual.


En esta búsqueda, también puede servir reflexionar en las formas en que buscamos la felicidad. Ben-Shahar detectó cuatro maneras comunes de buscar la felicidad.


El modelo hedonista


El hedonista busca la felicidad enfocándose en el disfrute presente, sin mirar las posibles consecuencias. Su máxima de vida es “buscar todo placer y evitar todo dolor”. Conlleva una vida de inmadurez cíclica. La persona que se droga o que toma demasiado alcohol busca el placer en el presente, sin mirar las consecuencias negativas para sí y para su alrededor. Sacrifica el futuro bienestar por el presente disfrute. Contrario a lo que podría pensarse, una vida hedonista suele terminar en aburrimiento e insatisfacción.


En un experimento social, unos psicólogos dieron dinero a jóvenes universitarios para que no hicieran nada. Aunque tenían todas las necesidades materiales cubiertas y dinero en sus bolsillos, a las pocas horas de estar sin hacer nada, cayeron en aburrimiento. La vida necesita cierta tensión, ciertos retos para que logremos sacar lo mejor de nosotros y una vida hedonista sueña con una felicidad inmediata, pero rompe con esos desafíos necesarios que nos mantienen en sana tensión.


El modelo carrera de ratas (rat race)


Los niños viven con ilusión cada día. Esto decae cuando entran a la escuela, ahí, por lo general, inician la ansiedad y el estrés por las metas escolares, las expectativas, los exámenes, los reconocimientos académicos. Ahí comienza la “carrera de ratas”. El rat racer sacrifica el presente para ser feliz en el futuro. Sacrifica la felicidad presente por una futura. No sé quién dijo que, para obtener un beneficio futuro, éxito, bienestar, felicidad, es necesario pasarla mal en el presente. Esto deriva en una incapacidad vital para disfrutar lo que se hace. Esto estropea el sentido de una vida con vocación. Quien corre la carrera de ratas piensa, ilusoriamente, que será feliz en automático al alcanzar los objetivos. El rat racer llega a pensar que la vida consiste en fastidiarse para lograr las cosas. Y, por lo mismo, llega a confundir el alivio, el respiro en medio de su carrera, con la felicidad. Confunde sobrevivir con felicidad.


El modelo nihilista


Martin Seligman hizo, hace años, un experimento seleccionando perros parecidos en raza y tamaño y dividiéndolos en tres grupos. El primer grupo recibió incómodas descargas eléctricas, pero podían apagarlas accionando un interruptor del cuarto. El segundo grupo recibía descargas independientemente de lo que hiciera. El tercer grupo no recibió ninguna descarga. Después reunió a todos los grupos en una sola caja, de la que podían salir con facilidad y accionó descargas eléctricas constantes. ¿Qué grupo de perros fue el primero en salir? El grupo tres, de los que no estaban acostumbrados a esas molestas descargas. El siguiente grupo en salir fue el de los perros del primer grupo, acostumbrados a hacer algo para evitar las descargas. Lo triste es que el segundo grupo, el de los perros que estaban acostumbrados a las descargas, no intentó salir de esa situación. Ahí se quedaron. ¿Nos podemos acostumbrar a la infelicidad?


El nihilista, por alguna decepción del pasado, renuncia a ser feliz en el presente y en el futuro. Se autoconvenció de que no es posible ser feliz. Está resignado a sobrevivir. Renuncia a salir de su situación. El nihilista cree que, sin importar lo que haga, nunca será feliz. Es cierto que no tenemos el control de todo lo que nos pasa, pero claro que podemos aprender a sanar el pasado y disfrutar el caminar hacia nuestras metas.


El modelo happiness (Felicidad)


El nihilista es esclavo del pasado. El hedonista, esclavo del presente. El rat race esclavo del futuro. Ben-Shahar y otros expertos nos dicen que para obtener una felicidad integral es necesario aprender a disfrutar el viaje, el camino, hacia un objetivo valioso. Esta sería la propuesta del modelo de felicidad integral. La buena noticia es que sí se puede encontrar felicidad y crecer siempre más en felicidad. Otra buena noticia es que se puede trabajar y disfrutar el presente, se puede disfrutar el camino.


Quizá sea todo un proyecto de vida feliz lo que nos dice Marian Rojas Estapé: “Como psiquiatra suelo definir la felicidad como la capacidad de vivir instalado de manera sana en el presente, habiendo superado heridas del pasado y mirando con ilusión el futuro”.


Para reflexionar:


• ¿Con cuál de los modelos de buscar la felicidad te identificas?

• ¿Qué cambios debes hacer en ti para alcanzar la felicidad integral y aprender a disfrutar el viaje de la vida?

[1] Daniel Goleman tiene un doctorado en Humanidades, es profesor de la Universidad de Harvard: es reconocido por ser el creador del término “inteligencia emocional”, el cual aborda la gestión de las emociones.

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