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¿QUÉ ES LA MISIÓN Y CÓMO PODEMOS PARTICIPAR EN ELLA?

30 sept
4 min de lectura

“Uno en Cristo, unidos en la Misión”

(S.S. León XIV)

 

El Papa León XIV ha enviado un mensaje para este 18 de octubre, en que se conmemorará el Centenario del DOMUND, la Jornada Mundial de las Misiones; durante su mensaje, se destaca la petición de renovar el compromiso misionero con alegría y entusiasmo en el Espíritu Santo. Pone en el Centro de la reflexión “la unidad con Cristo y entre los cristianos”, como fundamento de toda acción evangelizadora. Subraya que una misión eficaz requiere corazones reconciliados, comunidades fraternas y colaboración generosa entre todos los bautizados.

 

Es importante reflexionar, tener claro lo que señala, por lo mismo; elegí trozos de su mensaje, con la intención de reflexionar en cada uno de ellos y descubrir en qué y cómo podemos involucrarnos como seguidores de Cristo.

 

“La unidad, no significa uniformidad, sino la convergencia de múltiples carismas al servicio del anuncio de Evangelio, anima a fortalecer la cooperación misionera a través de las Obras Misionales Pontificias, que son un signo de comunión en la Misión”.

 

¿De qué forma participo con mi carisma a anunciar el Evangelio, dentro del grupo al que pertenezco?

 

“La Misión de la Iglesia es, ante todo, una misión de amor, inspirada por el amor fiel revelado en Jesucristo. Agradece el testimonio de los misioneros y anima a cada cristiano a contribuir con su oración, apoyo generoso y vida coherente con el Evangelio, para llevar la Luz que Salva a todos, especialmente a los más pobres y necesitados”.

 

¿Incluyo en mis oraciones diarias una oración agradecida a Dios por el testimonio de los misioneros, que llevan con la palabra de Dios, la Luz que Salva a todos?

 

Sintetiza en tres puntos las acciones que hemos de llevar a cabo, para evidenciar nuestra adhesión a estos primeros cien años, que hiciera Pío XI en 1926 al instituir las Misiones:

 

Primero: “Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste”. (Jn 17,21) Ser cristianos no es seguir un conjunto de prácticas o ideas, es una vida en unión con Cristo, en la que participamos de la relación filial que Él vive con el Padre en el Espíritu Santo, significa permanecer en Cristo como los sarmientos de la vid (cf, Jn 15,4) inmersos en la vida trinitaria.

 

¿De qué manera puedes evidenciar que tu vida está unida a Cristo?

 

“La unión brota la comunión recíproca entre los creyentes y nace toda fecundidad misionera. La comunión representa a la vez la fuente y el fruto de la misión. La primera responsabilidad misionera de la Iglesia es renovar y mantener viva la unidad espiritual y fraterna entre sus miembros”.

 

¿Cómo contribuyes con tus acciones, a mantener viva la unidad espiritual y fraterna con tus semejantes?

 

“La misión evangelizadora, que Cristo confió a sus discípulos, requiere, ante todo, de corazones reconciliados y deseosos de comunión, ser uno en Cristo nos llama a mantener siempre la mirada fija en el Señor, para que Él sea verdaderamente el centro de nuestra vida personal y comunitaria, de cada palabra, acción y relación interpersonal, de modo que podamos decir con asombro: ‘ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí’. (Ga 2,20)”

 

¿Está tu corazón reconciliado y deseoso al formar parte de tu vida personal y comunitaria?

 

Segundo: Estar unidos en la misión significa custodiar, alimentar la espiritualidad de comunión y colaboración misionera. Al crecer cada día en esa actitud aprendemos con la gracia divina a mirar cada vez más a nuestros hermanos y hermanas con ojos de fe, a reconocer con alegría el bien que el Espíritu suscita en cada uno, a acoger la diversidad como riqueza, a llevar las cargas los unos de los otros y a buscar siempre la unidad, que viene de lo alto.

 

¿De qué forma miras a tus hermanos y hermanas con ojos de fe?

 

“Esta espiritualidad constituye la forma cotidiana del discípulo misionero, nos ayuda a recuperar una visión universal de la misión evangelizadora de la Iglesia, superando la fragmentación de los esfuerzos y las divisiones facciosas entre los seguidores del único Señor. (cf,1 Co 1,10,-12).

 

¿Vives tu día con día sintiéndote parte de la Misión Evangelizadora, a la que todos podemos contribuir con nuestros actos?

 

Tercero: “La unidad es la condición, el amor es su esencia. La Buena Nueva que estamos enviados a anunciar al mundo, no es un ideal abstracto, es el Evangelio del amor fiel de Dios, encarnado en el rostro y la vida de Jesucristo. La misión de los discípulos y de toda la Iglesia es la prolongación, en el Espíritu Santo, de la misión de Cristo; una misión que nace del amor, se vive en el amor y conduce al amor”.

 

¿Cómo expresas que tus acciones nacen del amor a Dios y a tus hermanos y hermanas?

 

Concluye con una oración: “Padre Santo, concédenos ser uno en Cristo, arraigados en su amor que une y renueva. Haz que todos los miembros de la Iglesia estén unidos en la Misión, dóciles al Espíritu Santo, valientes al dar testimonio del Evangelio, anunciando y encarnando cada día tu amor fiel por cada criatura. María, Reina de las Misiones, acompaña nuestra labor evangelizadora en todos los rincones de la tierra; haznos instrumentos de paz y haz que el mundo entero reconozca en Cristo la luz que salva. Amén”.

 

Seguramente, después de reflexionar podremos tomar parte activa en esta Misión Evangelizadora, desde nuestro aquí y ahora. ¡Hagámoslo ya!

 
 
 

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