VERANO PELIGROSO
- 1 jul
- 4 min de lectura
Con el verano llegan el sol y los días cálidos que nos invitan a disfrutar del aire libre y salir de paseo. Pero exponerse al calor extremo puede provocar daños a la salud y tragedias si no tomamos precauciones.
Lo más peligroso son las olas de calor (más de tres días con temperaturas de más de 32°C). Pueden presentarse con mayor frecuencia en las ciudades debido a la deforestación y a la contaminación. A mayor intensidad de la temperatura y de la duración del calor, el peligro aumenta. Debido al cambio climático se prevé que las olas de calor continuarán aumentando durante los siguientes años.
¿Cómo afectan a la salud?
Las altas temperaturas pueden causar daños como desmayos, deshidratación y quemaduras en la piel, pero el golpe de calor (insolación) es la causa más frecuente de hospitalización y muerte: se produce cuando la temperatura corporal se eleva rápidamente y la persona no logra enfriarse. Puede ocurrir por realizar actividades extenuantes en ambientes cálidos o por exposición prolongada al calor. Pone en riesgo la vida ya que puede dañar el cerebro y otros órganos vitales y puede incluso provocar lesiones renales en personas sanas.
Cualquier persona puede sufrir los efectos negativos del calor extremo, pero la población más vulnerable son niños menores de cinco años, adultos mayores, mujeres embarazadas, enfermos crónicos (diabetes, demencia, enfermedades respiratorias o cardiovasculares, insuficiencia renal), quienes trabajan al aire libre, los deportistas y quienes habitan viviendas con techos de lámina. Debido a las tareas de la cocina, las mujeres quedan especialmente expuestas a los efectos del calor extremo. Y tampoco debemos olvidar a las mascotas.
¿Cómo prevenir daños?
Es necesario atender los avisos de las autoridades: escuchar las noticias y seguir los canales oficiales de comunicación que avisarán con anticipación la presencia de calor extremo. Igualmente no exponerse al calor ni salir al exterior en las horas más calurosas del día (entre las 11:00 y las 16:00), permanecer a la sombra, vestir ropa ligera, holgada, de colores claros y manga larga, utilizar gorras o sombreros de ala ancha, gafas de sol y bloqueador solar. Las personas que trabajan al aire libre deben tomar descansos durante diez minutos cada dos horas en una zona fresca y con sombra.
Es importante mantener fresca la vivienda: abrir las ventanas al anochecer para refrescar la casa con el aire nocturno, cerrarlas durante el día y cubrirlas con persianas o contraventanas para bloquear la luz solar directa, apagar aparatos eléctricos que no se estén utilizando (aumentan la temperatura ambiente) utilizar ventiladores eléctricos solo cuando las temperaturas sean inferiores a 40˚C (de lo contrario, lo que se provoca es aumentar la temperatura).
Proteger a bebés, niños y mascotas: no dejar nunca a los niños y animales dentro de un vehículo estacionado ya que las temperaturas pueden elevarse rápidamente hasta niveles muy peligrosos, ni dejarlos a la luz directa del sol durante las horas de más calor, deben estar a la sombra o en el interior (la sombra puede reducir la sensación de calor en más de 10°C) cubrir el cochecito del bebé con una tela húmeda y fina para bajar la temperatura.
Mantenerse hidratados: abastecerse de suficiente agua simple potable, beberla en abundancia a lo largo del día por lo menos cada 30 minutos, aunque no se sienta sed, ofrecer agua constantemente a personas mayores, embarazadas, niños y mascotas.
Proteger la piel: aplicar bloqueador solar
Utilizar bloqueador solar es necesario durante estos díasl (factor 30 o mayor) en las zonas del cuerpo expuestas todos los días al menos 30 minutos antes de exponerse al sol para que la piel tenga tiempo de absorberlo y reaplicar cada dos o tres horas (o antes si se suda en exceso o se moja) aun cuando se trate de un factor de protección alto o “resistente al agua”, utilizar una cantidad adecuada (30 ml) para cubrir todo el cuerpo; en niños usar protectores solares especialmente formulados para infantes ya que su piel es más delicada y susceptible a los daños solares.
¿Cómo reconocer un golpe de calor?
Se debe estar atentos a los siguientes síntomas:
-temperatura corporal de 40°c o más.
-cambios en el estado mental o en el comportamiento: confusión, agitación y habla confusa.
-piel seca y caliente o sudoración abundante.
-náuseas y vómitos.
-piel enrojecida.
-pulso acelerado.
-respiración acelerada, dificultad para respirar o falta de aire
-dolor de cabeza.
-cansancio o debilidad.
-calambres musculares.
-presión baja.
-desmayos.
-convulsiones.
¿Qué hacer ante un golpe de calor?
Lo primero es llamar a emergencias y alejar a la persona del calor llevándola a un lugar fresco, a la sombra y ventilado. Mientras se presentan los servicios de emergencia hay que refrescar a la persona con cualquier medio disponible:
-en una bañera o en una ducha de agua fría.
-rociándola con una manguera de jardín.
-pasarle una esponja con agua fría.
-aplicarle compresas de hielo o húmedas en el cuello, las axilas e ingles.
-cubrirla con sábanas húmedas.
-si está consciente, ofrecerle agua fría.
Las olas de calor representan un riesgo creciente debido al cambio climático. Es fundamental proteger a los grupos vulnerables mediante la hidratación constante, el aislamiento de viviendas y la protección solar, actuando de inmediato ante síntomas de insolación para evitar fatalidades.
Para reflexionar:
¿Qué precauciones tomas al salir a la calle en un día cálido para prevenir un golpe de calor?





















Comentarios