MUJER, VIOLENCIA Y DENUNCIADía Internacional de la Eliminaciónde la Violencia contra las Mujeres
Hace algunos años, en un curso que impartíamos en una parroquia de una población del Estado de México, al iniciar mi tema les pedí que se agruparan en equipos de 8 personas y, una vez que lo hicieron, que por favor escribieran: ¿en qué momento de su vida se sintieron más felices? Todos los participantes estaban ocupados escribiendo y observé que una mujer de aproximadamente 60 años, no escribía nada; me acerqué y le dije ¿por qué no escribes? Y me contestó con lágrimas en los ojos: “Seño, yo nunca he sido feliz, primero estuve bajo el duro dominio de mi padre que por ser la mayor me obligó a hacer todo el trabajo de la casa y ocuparme de mis hermanos, mi madre trabajaba afuera y después pasé al control de mi esposo que me dio muy mala vida, hace unos meses él falleció y espero que ahora encuentre algún momento feliz en mi vida, si Dios lo permite”.
El 25 de noviembre se celebra “El Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres”. La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el 5 de noviembre de 1999 esta resolución.
La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer emitida por la Asamblea General de la ONU en 1993 define la violencia contra la mujer así: “Todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad tanto si se producen en la vida pública como en la privada”.
VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN MÉXICO Y EL MUNDO
Se estima que la violencia es una causa de deceso y lesiones más importante que el cáncer entre las mujeres en edad fértil. Cada año, 4 millones de mujeres y jovencitas son vendidas para la prostitución, esclavitud doméstica o matrimonio forzado. Un millón de niños, en su gran mayoría niñas, son forzadas cada año en la industria del sexo; se considera que suman el 38% en todo el mundo y México tiene una cifra mucho más alta de niñas y mujeres que sufren violencia. La violación es utilizada sistemáticamente como arma de terror en guerras y conflictos. Amnistía Internacional ha revelado la magnitud de la represión ejercida contra las mujeres: prisión, tortura, mutilación genital, violación, feticidios en algunos países del sur de Asia.
Datos estadísticos que encontramos en el INEGI (Instituto Nacional de Geografía y Estadística) son los siguientes: 70.1 % de las mujeres de 15 años y más, en México, declaró haber experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Esto significa que 7 de cada 10 mujeres han vivido alguna forma de violencia en algún momento de su vida, una cifra que por sí sola muestra la magnitud del problema.
Entre este tipo de violencia está en la cantidad de trabajo no remunerado que hace una mujer: dedican algunas un promedio de 39.7 horas semanales al trabajo doméstico, cuidados a familiares, comunitario y voluntario. Los hombres dedican al trabajo remunerado 51.3 horas, frente a 42.2 horas de las mujeres. Estos son los datos más recientes de la ENUT 2024.
Esto permite hablar de una realidad que muchas veces permanece invisible: el trabajo doméstico y de cuidados sostiene a las familias y a la sociedad, aunque en general no sea remunerado.
Esta situación se vive generalmente en todo el mundo; em Europa hay mayor conciencia de todo esto y muchas familias han logrado superar esta situación, pero a nivel global se siguen experimentando la misoginia y el machismo.
Sin embargo, la situación de las mujeres en México ha experimentado importantes avances en materia de derechos, educación, participación social y presencia en espacios públicos; sin embargo, las estadísticas oficiales muestran que la igualdad todavía no es una realidad plena. La violencia continúa afectando a una proporción alarmantemente elevada de mujeres y persiste una profunda desigualdad en la distribución del trabajo doméstico y de cuidados.
NUESTRA FE NOS ENSEÑA
El documento conclusivo de los obispos de América Latina y el Caribe en Aparecida (Brasil) expresa lo siguiente:
“Lamentamos que innumerables mujeres de toda condición no sean valoradas en su dignidad, queden con frecuencia solas y abandonadas, no se les reconozca suficientemente su abnegado sacrificio e incluso heroica generosidad en el cuidado y educación de los hijos, ni en la transmisión de la fe en la familia. Tampoco se valora ni se promueve adecuadamente su participación indispensable y peculiar en la construcción de una vida social más humana y en la edificación de la Iglesia. Es necesario en América Latina y el Caribe superar una mentalidad machista que ignora la novedad del cristianismo, donde se reconoce y proclama la igual dignidad y responsabilidad de la mujer respecto al hombre”. (No. 453)
También, en la carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la Colaboración del Hombre y la Mujer en el Mundo y en la Iglesia (Cardenal Josef Ratzinger 2004), se afirma que:
• Dios creó a la mujer y al hombre con igual dignidad y en comunión entre ellos y con la naturaleza. La vocación de ambos es el amor y la santidad.
• Una de las consecuencias del pecado original fue la ruptura de esa comunión entre la mujer y el hombre y con la naturaleza. “Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará” (Génesis 3,16). Es una relación que ignora y destruye el amor reemplazándolo con el yugo de la dominación de un sexo sobre el otro. En esta dramática situación se pierden la igualdad, el amor y el respeto que, debe existir, según el plan originario de Dios, entre el hombre y la mujer.
• Cristo, nuestro Salvador, nos libera de las consecuencias del pecado original y nos pide que todos respetemos la dignidad de la mujer. “La mujer no puede convertirse en ‘objeto’ de dominio y de posesión masculina (Mulieris Dignitatem, no. 10). Corresponde, por lo tanto, a la mujer primero valorarse y segundo, no permitir que nadie la utilice o atente contra sus derechos porque estas situaciones son situaciones de pecado que no sólo la destruyen, sino que afectan a toda la sociedad.
• El Magisterio de la Iglesia siempre ha hablado de la igualdad de dignidad de la mujer y el hombre y de la reciprocidad, por lo tanto, la Iglesia, iluminada por la fe en Jesucristo, habla de colaboración activa entre el hombre y la mujer, precisamente en el reconocimiento de la diferencia misma. Sabemos que aún falta mucho por hacer para que la mujer sea tratada con igualdad en la Iglesia.
• La mujer aporta al mundo su “genio femenino” o sea su peculiar manera de acoger y proteger la vida, de reaccionar ante las diversas situaciones, de manifestar ternura, valentía y fortaleza. Hay un precioso y valioso proyecto de Dios para la mujer que ha de ser acogido y respetado en la sociedad y en la Iglesia.
Por su parte, en el “Documento de Puebla” se lee: “María es mujer. Es la ‘bendita entre todas las mujeres’. En ella Dios dignificó a la mujer en dimensiones insospechadas. En María el Evangelio penetró la feminidad, la redimió y exaltó”. A ella a María de Guadalupe, nos encomendamos para que juntos, hombres y mujeres, construyamos un mundo más justo y humano.
Para reflexionar:
● ¡Personalmente has sufrido violencia de algún tipo?
● ¿Valoras tu ser de mujer y has logrado que nadie te domine con violencia?
● ¿Das tu tiempo para ayudar a otras mujeres? ¿Dónde?





















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