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EL CONFINAMIENTO Y LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER “La pandemia de la Covid-19 tiene rostro de mujer”

Hemos estado confinados durante un año y medio, por lo menos, en el domicilio familiar, espacio habitacional pequeño o amplio, pero sin que convenga salir para evitar contagiarnos del COVID-19 o propagarlo irresponsablemente. Por lo tanto, el núcleo familiar se convirtió en el único espacio para las niñas, niños, el padre, la madre y en muchas ocasiones los adultos mayores que requieren más atención. Quizá cuando se publique este artículo el confinamiento haya disminuido, pero debemos analizar lo vivido y sus consecuencias.


En México se reporta que la violencia contra la mujer en la familia ha aumentado el 23 % porque contra ella hay exigencias y reclamos de la pareja, los hijos, los adultos mayores, etc. Las ciencias sociales conceptualizan a la violencia contra la mujer como: todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como privada”.[1]


Es en la familia donde aprendemos a ver el mundo y a comprender la realidad, pero el valor fundamental de la familia es el amor familiar, que se experimenta como un profundo y fecundo encuentro de personas, de diversas generaciones, a partir del amor de un hombre y una mujer. La familia ayuda especialmente para que cada uno de sus miembros se realice plenamente.


Desafortunadamente, en la familia es la mujer la que ha sido más afectada por la pandemia porque, en muchas ocasiones, no sólo perdió su empleo y el salario que ganaba, sino que recayó sobre ella todo el peso del trabajo en el hogar como: cuidar y alimentar a las hijas e hijos, ayudarlos con las tareas escolares, realizar en ocasiones también su trabajo de oficina por internet, hacer las compras, lavar la ropa, limpiar la casa, administrar los pocos recursos, atender quizá a la abuela y cuidar que la pareja tenga tiempo y silencio para hacer trabajo de oficina o salir a trabajar. Desafortunadamente no sabemos distribuir las responsabilidades de nuestros hogares entre todos los integrantes de la familia y eso agudiza el problema para la mujer.


“La pandemia está agravando las ya profundas desigualdades a las que se enfrentan las mujeres y las niñas, borrando con ello años de progreso hacia la igualdad de género. La pandemia también ha desencadenado una epidemia paralela de violencia contra las mujeres en todo el mundo, con un aumento disparado del maltrato en el hogar, la trata, la explotación sexual y el matrimonio infantil. Es posible que millones de niñas no vuelvan a la escuela y las madres, especialmente las solteras, han sufrido grandes adversidades y ansiedad. El COVID-19 es una crisis con rostro de mujer”.


La cita anterior es del presidente de la ONU, Antonio Guterres, en marzo del 2021, durante la jornada de apertura del 65º periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, al destacar que la crisis causada por la enfermedad ha puesto de manifiesto lo profundamente arraigada que está la desigualdad de género en los distintos sistemas políticos, sociales y económicos del mundo.


Función social de la familia


El 25 de noviembre se celebra, en todo el mundo, el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer” y hay que subrayar que en la familia nacen los ciudadanos; es allí donde aprenden a vivir las virtudes sociales que son el fundamento del desarrollo de la sociedad. La función social de la familia no es tan sólo la procreación y educación de los hijos, sino hacer frente a una sociedad cada vez más despersonalizada, materialista e individualista, porque es en el hogar donde el ser humano toma conciencia de su dignidad personal y adquiere el sentido de responsabilidad consigo mismo y para con la sociedad.


Análisis personal

Te invito a hacer un ejercicio de tu situación familiar:


¿Cuántos miembros integran tu familia?


¿Vives en ambiente rural o urbano?


¿Tienes trabajo remunerado fuera de tu hogar?


Subraya y agrega las actividades que desempeñas para el bienestar de tu familia:


Ayudar al sustento económico, hacer la comida, lavar los trastes, cuidar a los hijas e hijos, ayudar en las tareas escolares de los hijos e hijas, lavar y planchar la ropa, cuidar a las personas ancianas, limpiar la casa, cuidar los animales, ayudar a sembrar (ambiente rural).


¿Quiénes en tu familia comparten responsabilidades contigo? ¿Cómo ayudan? Describe sus obligaciones:


Partir del análisis de nuestra realidad y reconocer que la voluntad de Dios es que nos amemos verdaderamente entre todas y todos nos ayudará a cambiar la dolorosa imagen de que “la pandemia del Covid-19 tiene rostro de mujer”, porque es una situación de injusticia que carga con un peso excesivo a la mujer y se puede y debe enfrentar antes de que haga demasiado daño. AF


Para reflexionar:

Comparte con tu familia y amistades tus comentarios.

El 25 de noviembre se celebra, en todo el mundo, el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer


[1] Encuesta del INEGI 2020.


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